Alrededor del 2021 tuve el fortunio de terminar Subarashiki Hibi. En ese entonces, consideraba que había visto un trabajo monumental y prácticamente insuperable. Mi enamoramiento con SubaHibi fue dado principalmente porque fue un trabajo que había "ampliado significativamente mis horizontes". Me dejó reflexionando sobre diversos temas, desde la inmanencia del lenguaje en el mundo que vemos hasta sobre su axiomáticamente insólito pero sublime mensaje de "vive feliz". De hecho, hasta el día de hoy, SubaHibi me sigue pareciendo increíble material de reflexión, y en retrospectiva, aún es una obra maestra para mí; sin embargo, mi yo de aquel entonces no sabía que un año después, su secuela espiritual", Sakura no Uta, la destronaría y haría que mi paradigma cambiase tan fuertemente.
Mi yo de esa época estaba algo dubitativo sobre la posibilidad de que algo pudiera ser tan "renovador" como SubaHibi lo fue para mí, incluso a pesar de que se tratase del mismo escritor. ¿Pero qué puedo decir? Tenía mucha ilusión por una nueva obra que saciara mi "hambre". Sin embargo, terminó haciendo mucho más que eso; afirmo con insistencia y sin exageración que SakuUta terminó siendo un antes y un después para mí.
A continuación, sin más preámbulos, me explayaré sobre SakuUta. Aviso que habrá spoilers a lo largo de mi divagación.
Los primeros minutos de SakuUta fueron emocionalmente densos. El hecho de que la historia empezara con la muerte no puede ser pasado por alto. Ver a través de los ojos de Naoya, quien en el funeral de su padre, yuxtapone la lúgubre escena con la del fallecimiento de su madre años atrás. Es difícil no sentirse abrumado ante como la historia ya en los minutos iniciales nos sumerge en ese agua fría. Sin embargo, instantes después de aquella panorámica funebre, vemos a un Naoya con Kei, ambos recostados en el césped, y la interacción de ambos termina convergiendo en algo tan ordinario y grácil. No negaré que en aquel momento sentí bastante anticlimática esa transición; sin embargo, en retrospectiva, puedo decir que fue de alguna forma un "foreshadowing" de lo que es el espíritu dinámico de SakuUta.
Los primeros dos capítulos de SakuUta fueron especiales. El ritmo lento y la cotidianeidad en la que me sumergió la obra fue enternecedora. No puedo negar que hubo cierto "aburrimiento", pero estuvo bien para mí, me diluí en la "ordinariedad" (y de hecho, en retrospectiva, la "mundaneidad" de los primeros dos capítulos es más que "necesaria" para el mensaje de SakuUta). La mayoría de las interacciones fueron casuales y mundanas... sin embargo, también hubieron unos pocos pasajes que dejaron asomar el carácter filosófico de SakuUta.

Pero bueno, una vez pasada una buena cantidad de horas, alcancé lo que sería el tercer capítulo de la historia. En este capítulo la historia se bifurca en cuatro rutas. La primera ruta que hice fue PicaPica, la ruta de Makoto; y bueno... fue bastante insípida. Lo más memorable que me quedó fue aquella escena retrospectiva de ella contándole a Naoya como él logró cambiar todo su mundo con su cuadro. Más allá de eso, también rescato que es una ruta que aporta un valor "narrativo" ya que está la revelación del parentesco entre Kei y Makoto. Dejando eso de lado, a grandes rasgos, simplemente no es memorable; eso sí, irónicamente fue la más "densa" (para mal). Sin embargo, no es una ruta condenable, pero es eclipsada por las restantes.
Luego está Olympia, la ruta de Rin, la cual representó cierto salto de calidad; incluso si estuvo abarrotada de escenas "vergonzosas" y de un romance low-level, supo desarrollar (no mucho pero bien) al personaje de Rin y además en este capítulo aparece el personaje de Sui (que tendrá incidencia incluso después de la ruta). Sin embargo, tengo que destacar que tanto Rin como Sui son personajes que poco o nada me generaron... me atrevo a decir que son personajes que realmente se lucen en V y que esta ruta no fue su mejor carta de presentación. Y es que sí, Olympia fue una historia un poco simplona y dramaticona. A pesar de que el plot-twist en cuanto a Sui estuvo muy bien, la recta final no se lució lo suficiente, y de hecho, terminó siendo la ruta menos emotiva de todo el juego.
Mucha gente a menudo dice que el salto de calidad en SakuUta es a partir de Zypressen, y creo entender el "porqué". Es lógico, es una ruta "especial". Ofrece un cambio de percepción y una retrospectiva interesante del Naoya genio de aquella época; y por si no fuera poco, Zypressen tiene una bifurcación: una vertiente de Rina y Naoya, y por otro lado, una vertiente yuri entre Yuumi y Rina (probablemente esta vertiente le fascinó a unos cuantos).
Pero bueno, Zypressen se destaca de las rutas predecesoras ya que logra dar un sólido atisbo de la concepción del arte que plantea la historia, que es en esencia "el encontrar valor en algo". Si bien en PicaPica y en Olympia hubo algo parecido en torno a esto ya que podemos ver como en sus respectivas circunstancias Naoya logra "penetrar" en sus mundos. Sin embargo, en Zypressen se da de forma más poética y aguda... Rina logra ver en el cuadro de Naoya su propia muerte, su propia proyección en la creación de aquel genio, fue de alguna forma un "vínculo", algo que penetró en ella; mucho más que un cambio de paradigma, fue una forma de conexión del autor con el receptor.
Fue una ruta bastante especial con una "teatralidad" inesperada que se atrevió a dar un buen salto en comparación a las rutas anteriores y fue la predecesora de la mejor ruta de toda la obra: "A Nice Derangement of Epitaphs", que es la ruta de Shizuku.

Y bueno... hablar de la ruta de Shizuku ya es otra cosa. Es por amplío margen la mejor ruta del juego. Aquí es donde el folklore fantástico de SakuUta eclosiona con la historia y se nos profundiza en la peculiar relación que tenía Naoya con su padre. Aprecio demasiado esta ruta ya que poder apreciar algo tan íntimo como la fraternidad de un padre y su hijo de forma "genuina" es algo inusual para mí. Además, no es solo una historia que conmueve, es realmente brillante. La conversión de la "falsedad" en algo genuino diría que es el "corazón" de esta ruta.
Es irónico que Shizuku quedase opacada por la dinámica de padre e hijo. Para mí fue una heroína decente y bastante "divertida" (claro, hay que tener cierta resistencia a su humor artificialmente otaku y a los chistes verdes de mal gusto); pero bueno, a pesar de tener una caracterización bastante bien para mí, en cuanto a su dinámica con Naoya dejó bastante que desear.
Pero bueno, dejando eso de lado, en retrospectiva, lo que resalto es que es una ruta que destacó mucho en materia de "sensación". Más allá del romance propio de la ruta y del "mambo" chuu de la ruta, lo que más sigue brillando es esa fraternidad que pude ver en Naoya y Kenichiro. Es imposible no tener la piel de gallina a ver a Kenichiro (la verdadera estrella de la ruta) "firmando" las pinturas de su propio hijo y reconociéndolas como sus epitafios. Es probablemente de las secuencias más bellísimas de SakuUta.
Y bueno... lo que deparaba luego de esta ruta, era IV... que era como si SCA-JI dijera "no han visto lo suficiente del glorioso estafador Kenichiro".
IV es enternecedor. A pesar de que es un capítulo bastante corto, me pareció sublime. Un capítulo bastante retrospectivo que nos deja entrever parte de la vida de Kenichiro y su historia de amor con su amada Mizuna. Me pareció brillante como a pesar de ser una historia bastante aislada, logró ser tan conmovedora y aportar tanto al caldo de ideas de SCA-JI.
No niego que la historia problemática entre la familia Nakamura y Natsume sea algo "caricaturesca" o que Mizuna no tenga suficiente abordaje como personaje; sin embargo, IV funciona precisamente porque no se centra en ser una "historia" en sí misma. IV es la mirada de un hombre moribundo que decide dar ese vistazo a ciertos paisajes de su vida.
IV no es sólo un capítulo emotivo sino que introduce una de las nociones más importantes de la obra, que dicho a groso modo, es la "vida pendular". Los recuerdos de Kenichiro están repletos de momentos dolorosos como felices (como bien se condensa en el pasaje: 七つの苦しみと、七つの幸福。 それらの間で、俺たちは揺すれ動く。) Sin embargo, es el poder abstraer esa "ambivalencia" inevitable del vivir lo que hace que con orgullo pueda regocijarse por su vida.
Es curioso como uno de los pasajes que leí en la recta final de IV concentra gran parte de la carga temática de la obra... no exagero al decir que es uno de los mejores de toda la obra:
幸福は仮象の春色一面の空の様なものだ。
まるで、本体などなく、なにかの拍子に、きらきらと立ち現れる、色彩過多の電燈群の様。
あの日、見た桜と一人の少女。
あの風景は、私を追い越して、何処かへ行ったのか?
それとも、俺が何処かに、置き忘れてしまったのか?
七つの苦しみと、七つの幸福。
それらの間で、俺たちは揺れ動く。
まるで振り子の様だ。
だから――
「笑って乾杯してくれや」
「俺のここまでの人生に」
「これからの幸福の瞬間に」
Es curioso como esas dos preguntas concentran quizás el tema más espinoso de SakuUta. ¿Qué pasa con los recuerdos preciados? ¿Los días felices se recuperarán alguna vez? Me gusta decir que ese "asunto" es jurisdicción de VI, el capítulo final; así que lo dejaré al margen de momento.
Y bueno, de esta forma... lo que sigue es, sin más ni menos, el capítulo más "importante" (en cierto sentido) de toda la obra: V. Me gusta considerar a este capítulo como la genuina catarsis de toda la historia. A nivel historia, el lector se enfrenta a la muerte de Kei, quien además de ser una amigo preciado para Naoya, es su gran rival. Gracias al nombre del capítulo "The Happy Prince and Other Tales" (título que está basado en la colección de cuentos de Wilde) y por como se da la historia se infiere que Kei era la golondrina y Naoya el príncipe. Irónicamente, hay un pasaje del relato de Wilde que "matchea" bastante con lo que es el foco de SakuUta (el sufrimiento humano):
「あなたは驚くべきことを聞かせてくれた。しかし、苦しみを受けている人々の話ほど驚くべきことはない。度しがたい悲しみ以上に解きがたい謎はないのだ。小さなツバメさん、
町へ行っておくれ。そしてあなたの見たものを私に教えておくれ」
El sufrimiento monopoliza la historia en esta instancia. El escenario es desolador, Kei intentó alcanzar con todas sus fuerzas hasta los últimos momentos de su vida a Naoya y murió sin apreciar la pintura que este hizo. Sin embargo, su voluntad de poder alcanzarlo quedó grabada en 向日葵, pintura en la que incluso logró transcribir su sufrimiento. Es irónico como su pintura condensa tanto su anhelo como las heridas del mismo. Pero, al fin y al cabo, Naoya incluso habiendo percibido la belleza y ser conmovido por 向日葵, se sumergió en un vacío. La tragedia de perder a su amigo y el desvanecimiento de su sueño de ser artistas de talla mundial lo derrumbaron.
En la recta final de V vemos a un Naoya colapsado, intentando escapar del vacío de la pérdida de Kei mediante el sake que heredó. Sin embargo, más allá de cuanto intente acceder a esa felicidad "ostentosa", es en vano, ya que ese tipo de "felicidad" no puede curar la pérdida. Aunque el sake le provocaba nauseas y no ayudaba, él seguía anhelando sentirse bien (y no es difícil leer entre líneas para comprender que se trata una analogía de la felicidad). Y en este escenario, con Naoya en su punto más bajo, quien viene a consolarlo no es más ni menos que Ai...
Tiempo después, se muestra que Rin consiguió el premio máximo de la ムーア展. Rin logró unificarse con Sui y la "genialidad" volvió a ella. Y bajo este panorama, en la recta final de V, se nos entrega una de las conversaciones más importantes de toda la obra y la misma plasmará tangiblemente la dualidad central de SakuUta (強い神 vs 弱き神).
En la conversación se desarrolla dicha dualidad en más de un sentido, de hecho, se terminan formulando dos dicotomías en torno a esta dualidad. No exagero al decir que es fenomenal el intercambio de ideas que se produce acá. Sin embargo, esta conversación dejará bastante al margen el plano "ético" de la dualidad (el cual será respondido más tarde en VI).

La primera dicotomía que se plantea en la conversación es una de índole estética, por un lado está el 強い神 de Rin y por el otro el 弱き神 de Naoya. El 強い神 de Rin alude a la belleza absoluta, a lo "inherentemente bello", algo que vive habita más allá de la "apreciación"... Es fuerte porque precisamente "transgrede la necesidad de un otro"... un arte que persigue poder retratar a la perfección la "belleza". Por otro lado, el 弱き神 es de naturaleza mundana, es como un espécimen que revive cada vez que es visto. No es en vano "弱き" ya que no es totalmente autónomo, sino que es moldeado por las personas. De hecho, está "vacío" hasta que es "llenado" por un espectador...
「大地に根付かない翼、それはどんなに強く気高く美しいものでも、はかないものです……」
「もし、神がいたとしても、大地が無ければ、その翼は失われるでしょう」
Es curioso que este pasaje lo dijera Rin ya que es está reconociendo la necesidad humana del 弱き神 de Naoya, un 神 que reside en 大地. En cambio, la belleza del 神 de Rin es versátil, condenada a evaporarse... y es por eso que es tan "cautivadora", ya al ser tan escasa y "contrastante" con la ordinariedad es imposible no enamorarse. Sin embargo, ¿es una felicidad en la que uno puede depositar su 心? Esto también es jurisdicción de VI... (risas)
Pero bueno, retomando, la segunda "dicotomía" de la conversación se transmuta a una dimensión estética-ontológica: "mimesis" y "anti-mimesis". La postura de Rin es la de anti-mimesis (自然-->芸術)... los seres humanos intentamos descubrir la "belleza"... y es mediante esta "belleza" (de naturaleza misteriosa) por la que los seres humanos seguimos "excavando". Es una forma de ver el mundo que reinvidica un poco el esteticismo de Wilde (pero Rin lo plantea distinto). Se puede decir también que la postura de Rin es "hiper-platónica" y es de alguna forma "世界外". Por otro lado, Naoya apunta a una postura bastante "aristotélica"... la mimesis (芸術-->自然). El planteamiento de Naoya sugiere que el arte es una "crítica a la vida", ya que es precisamente porque notamos algo en cierto paisaje que se produce la transición del vacío a "significado". En el intercambio entre ambos también se puede inferir que 芸術 reside en el 心. La dualidad también es parafraseada en forma de "descubrir" o "crear"; y aunque toda esta contraposición de ideas me fascinó, quién a conoce SCA-JI, sabe que él no es tan complaciente y le encanta transgredir su propio enmarque... así que no es de sorprender que luego Naoya regalase las siguientes disruptivas palabras:
「心と自然」
「その二つってそんな違うものなのか?」
「心と自然というのは、はたしてまったく違ったものなのか?」
「あるいは、主観と客観、内面と外界、言い方は何でもいいさ」
¿No es simplemente una ingenua polarización? De hecho, este tipo de transgresión de dualidades se puede apreciar en SubaHibi cuando Tomosane logra discernir que el mundo que experimenta es en sí del calibre de su mente (tirando a la basura las nociones de "interior" y "exterior" en torno a su mundo). Es increíble como SCA-JI logra "conectarse temáticamente" de esta manera. Incluso si SubaHibi tiene un carácter mucho más orientado a la filosofía analítica... si uno desglosa bien las ideas, puede percibir varios paralelismos.
Y bueno... lo que prosigue ahora es pasar a VI... el último capítulo de la obra, y en mi opinión, el mejor de todos y donde confluyen realmente la historia y los temas de SakuUta.
Las primeras horas de VI fueron demoledoras emocionalmente hablando. Años pasados desde aquella tragedia que destruyó a Naoya. La yuxtaposición de los días ordinarios que alguna vez tuvo Naoya con sus días monótonos actuales trabajando como profesor es... agría. Sin embargo, VI es bello precisamente porque además de poder apreciar esa "estaticidad" actual en la vida de Naoya, es capaz de contar algo más... e irónicamente se termina volviendo (en cierto sentido) el capítulo más "dinámico" de todos.
Se puede decir que la vida de Naoya que vemos en VI es sosa y en la superficie parece pobre; de hecho, me dio la impresión de que su vida había perdido "color" (sin embargo, la obra desafió esta impresión más tarde). Pero bueno, en esa aparente monotonía incolora, uno de los acontecimientos que "renueva" la vida de Naoya es la resurrección del 美術部 con la ayuda de sus estudiantes. Sin embargo, lo que considero que es el "catalizador" principal de este capítulo es la profanación a 櫻達の足跡, ya que al fin y al cabo es lo que hará que Naoya termine "resucitando" las glorias pasadas.
Una de las escenas más bonitas del capítulo es cuando junto al nuevo 美術部 logran "modificar" las profanadas 櫻達の足跡. Sin embargo, es una escena que en realidad está comunicando algo más... está aludiendo a como la "perpetua renovación" rige al arte y a la vida. Naoya, al igual que las 櫻達の足跡 fue víctima del "cambio", pero sea para bien o para mal, la belleza del pasado resucitó y no abandona. Y es quizás precisamente por esto que cierta línea de Sakurako es tan fuerte:
「先生は数多くのものを失っているのに……それでも欠けた部分なんて無かった」
Creo que es en VI, donde podemos apreciar de forma más "tangible" el "agón" de la historia (que ya se había dejado entrever un poco cerca del final de IV)... ¿La felicidad es algo que nos abandona? Esta pregunta será contestada en lo que es la conversación más bella de toda la obra...
Se ve a un Naoya abatido. habiendo bebido alcohol sin parar, hasta el punto de que el tomar se hizo un gran perjurio contra sí mismo. Y así, en ese derrumbe Ai aparece. Pero no es el mismo Naoya derrumbado que yo vi en V, es un Naoya que ha logrado discernir (de forma similar a su querido padre) la "naturaleza" del sake.
「何で、さっきまであれほど気持ちよかったのに、今、俺はこんなに苦しいんだろうか?」
Esta pregunta podría considerarse el preámbulo de la cuestión. Como de costumbre, es una pregunta analógica, en donde el subtexto es la "felicidad" fuerte y el "malestar" consecuente. Sin embargo, lo que me fascinó fue el fluir de la reflexión de Naoya; gran parte de lo que él le cuenta a Ai es sobre lo paradójico que es la felicidad. ¿Por qué los seres humanos perseguimos constantemente la felicidad (analógicamente el "sake") y en nuestra sed nos inundamos de la misma hasta el punto de sentirnos mal luego (la resaca)? ¿Por qué es un ciclo perpetuo de bienestar y malestar? La respuesta en parte es que el veneno está en la dosis. La felicidad abrumadora del sake brilla con más intensidad que los colores de los días ordinarios... y en nuestra desesperación teñimos todo el mundo de ese nuevo color (el cual en aquél momento pensamos que es un color "normativo"), pero no es tan bonito... ya que luego saca factura. De esa forma, el "buen sentir" se vuelve malévolo... y aplica lo mismo en viceversa... al fin y al cabo, aunque parezca contradictorio, es precisamente cuando estamos en nuestros "malos momentos" que estamos viviendo de la forma indicada ya que nuestro cuerpo se opone a su propia destrucción. Funciona de forma parecida a la "fiebre", la cual nos hace sentir mal pero en realidad el aumento de temperatura corporal (el estado febril) simplemente está protegiéndonos, sin embargo, en ese momento no nos damos cuenta y deseamos que se detenga. En relación a esto, uno tiene que hacer sinapsis y recordar el mítico poema de "Huellas en la arena" que aparece en SubaHibi. En el poema una persona se angustia sobre el porqué en sus "buenos momentos" ve dos pares de huellas y en los "malos momentos" solamente ve sus propias huellas y no ve las de Dios (lo cual le parece un abandono), sin embargo, lo que sucedió es que en esos malos momentos Dios fue quién lo cargó. Aquí es lo mismo, el 弱き神 que habita en la humanidad, mundano y unido a la gente, aunque sea de presencia pobre jamás abandona. Y de hecho, es gracioso ya que a veces es precisamente cuando hay dos pares de huellas en la arena (es decir, los "buenos momentos") que nos despistamos y olvidamos al 弱き神. Más allá de esto, a la idea que uno tiene que llegar es que la vida junto al 弱き神 está compuesta necesariamente tanto por dolor y bienestar, de esa forma se sustenta la vida feliz. Hay unas palabras de Naoya que condensan la paradoja:
「不幸なんて苦痛は、幸福と背中合わせでしかない」
Al fin y al cabo, la felicidad se compone como tal de "oscilación", es de naturaleza ambivalente. Así que entonces, siguiendo esta lógica, me pregunto... ¿existe una antítesis para la "felicidad"? ¿Existe la "vida infeliz" para algún ser humano? Uno normalmente apuntaría a que sí, ya que existe la "apatía", la indiferencia absoluta. Pero... si lo analizamos detenidamente, no es más que una "acepción tramposa" que no tiene sentido. Después de todo, nadie puede ser "apático" del todo mientras se vive, ya que existe tanto la vulnerabilidad al daño físico y también está el hecho de que mientras se vive siempre ingresa la intrusión que impide que tu mundo sea estático del todo. De hecho, lo más parecido a la infelicidad que se me viene a la cabeza es el 楽園 de muchos católicos. Pero bueno, si tengo que parafrasear la noción de felicidad a mi manera, diría que la "felicidad reside en la vicisitud (movimiento)". No es una idea muy complicada como tal, pero es "contra-intuitiva" ya que siempre experimentamos la vida de forma central y no periféricamente. Citaré un pasaje de la conversación que aborda este punto:
「人と共にある神は弱い神だが、 それでも、人が信じた時にそばにいる」
「芸術作品は永遠の相のもとに見られた対象である。 そしてよい生とは永遠の相のもとに見られた世界である。 ここに芸術と倫理の関係がある」
「何も、永遠の相を保証するのに、絶対的な神なんていらない」
「人は、人のための神を感じ」
「そして、感動すればいい……」
「弱い神は、かよわき人々の美の中にいる」
「だから、そのかよわき神には意義がある」
「だから、俺は言うのさ」
「さぁ、受け取るが良い」
「この絵にやどった神は、永遠の相だ」
「この感動は一瞬だが、永遠だ」
「そして、そこに幸福がある……」
「かよわき神と共にしか、幸福なんて感じられないさ」
「だって、強すぎる幸福は、強すぎる酒と変わらず」
「人を悪酔いさせるのだから……」
El 永遠の相 es una forma descentralizada de apreciar cualquier cosa, ya sea la "felicidad" vista desde un plano mayor de constante vicisitud y ambivalencia; o en la belleza que reside en el arte de Naoya, la cual se desvanece con el tiempo pero permanece en la eternidad de quién sintoniza con ella. Sin embargo, el 永遠の相 es incluso más que aquello... ya que incluso tiene incidencia en lo que me gusta llamar "心象"...
「 先生は数多くのものを失っているのに……それでも欠けた部分なんて無かった」
Es cuando atravesamos la conversación donde aquella frase de Sakurako adquiere más sentido y donde se puede responder a la pregunta de si la felicidad es algo que nos abandona. Los días que alguna vez brillaron no mueren, están preservados en una eternidad más allá del confín instantáneo... y aunque sean 心象 de "naturaleza finita" a su vez son eternos. El 永遠の相 no es más que la conversión de lo efímero en eterno. Por si no fuera poco, apelando a las palabras que dijo Rin en la conversación al final de V, se puede decir que el arte de Naoya es de esta naturaleza:
「何度でも、当たり前の風景の様に奇蹟の様な花を咲かせる」
「当たり前の様に咲くから、人はそれを奇蹟だとすら気がつかない……」
「花を散らしても…… それでもその枝には再び花が咲く……」
「その巨大な幹は、深く大地に根をおろし、どこまでも高く、空に伸びていく……」
「だから、散るたびに、幹はより大きく、枝はより高く、根はより深く、大地を突き刺す」
Además de la incorporación del "re-florecimiento" como una metáfora de la filosofía del arte de Naoya, me parece grandioso como estas palabras se sienten como una adición "adición" a la conclusión de "vive feliz" de SubaHibi pero planteando un 永遠の幸福 de carácter "intermitente" (lo que parece un oxímoron pero tiene sentido).
Y bueno... ¿cómo termina SakuUta? Personalmente, es un final pertinente y conmovedor, que se "adhiere" a todo lo anterior... Sin embargo, hay un pasaje en el que quiero enfatizar; un pasaje que creo que sintetiza magistralmente gran parte del "corazón" temático de SakuUta.
弓張の夜景は、まるで散った桜の様に美しい。
たぶん、その一つずつの花弁、一つずつの灯りに、 それぞれの人の生活があるからだろう。
花弁は一枚でも美しい。 けれども、やはり数多くの花びらに囲まれた方がより美しい。
人々の因果的交流灯。
数え切れない人々の因果が光りを灯す。
俺たちの家も、またそんな灯りの一つだ。
El "因果的交流灯" está basado en el prólogo de 春と修羅. Me pareció brillante el cómo SCA-JI, tomando de base dicho concepto logra analogar la vida como una sucesión de instantes independientes que, apreciados en la causalidad, terminan constituyendo lo que es la vida humana. De hecho, gran parte del paradigma de SCA-JI es bastante budista y se ve reflejado en algo tan tangible como su visión del sufrimiento como algo necesario... sin embargo, me sorprende como incluso incorpora (a su propio modo, claro) el 刹那滅, que básicamente postula que cada instante es autónomo en sí mismo y la vida se extingue a cada instante, y una vez eso sucede, se da una relación causal con el siguiente instante y todo converge en una acumulación de instantes superpuestos da la ilusión de "continuidad", aunque en realidad sean sucesiones fragmentadas. La mejor analogía para esto es la de una película y los fotogramas, ya que nuestra mente percibe guiándose de una estructura temporal y alinea cronológicamente y de forma continua... sin embargo, si se analiza periféricamente podemos decir que lo que constituye nuestra memoria no es más que una colección de puntos. Y es así... como podemos decir que esta es en parte la estructura de la vida bajo el 弱き神, una vida intermitente (como si se tratase 交流電燈), en la que la "belleza" no se reduce a un "fue" o "será" (categorías temporales), sino como algo que nos acompaña y que jamás perdemos. Si SubaHibi señaló el sendero adecuado, SakuUta enfatiza en cómo es este.
Ahora me parece gracioso el hecho de como en su momento sentí VI como un capítulo emanador de nostalgia y sobre "resucitar" los buenos tiempos... sin embargo, si uno lo analiza bien... nada volvió, nada resucitó. Todo siempre estuvo ahí. Aunque los lindos días son superados, la "nostalgia" y el "significado" de aquellos momentos permanecen inamoviblemente...
Y finalmente, cuando terminé VI, luego de los créditos... vi la imagen de Naoya y Ai caminando agarrados de la mano. Me pareció sublime, pienso que el hecho de verlos a ellos dos en un fondo blanco sin ningún lugar a su alrededor reafirma el hecho de que la felicidad hacia la que caminan no está en un "dónde". Una felicidad efímera que habita en una eternidad y sin paradero ;)