domingo, 10 de mayo de 2026

Una divagación vergonzosa sobre el "mañana"

Dependiendo de tu configuración psicológica, tu predisposición genética, tu filosofía de vida, tus dificultades y de un montón de factores más... tendrás una determinada "postura" con respecto al "mañana".

Una parte de mí algo juguetona me dice que debo plantear la incógnita de si el "mañana" y los parámetros temporales realmente existen... sin embargo, no quiero llevarlo mucho en esa dirección. Quiero abordar este asunto de forma congruente y analítica, pero con un poquito de retórica... para añadirle más color (risas).

Sin embargo, no se debe empezar a hablar del "mañana" sin antes haber hablado del "hoy"...

¿Qué es el hoy? Si lo analizamos de una forma lógica podemos decir que el "hoy" es un "segmento de tiempo" que alude al "día presente" dentro de un contexto (es una entidad sujeta a ciertas relatividades); pero incluso si lo miramos desde una panorámica "rigurosa" podemos vislumbrar el "carácter" interdependiente del "hoy". De hecho, el hoy no es más que un "concepto" que tiene valor dentro de un marco temporal ("un sistema de referencia"), de la misma forma que el "ayer" o que el "mañana". Sin embargo, aunque atómicamente cada cosa que hay en este universo tiene "movimiento", y por consiguiente, hay "tiempo" en cierto sentido... los únicos organismos capaces de apreciar al tiempo como algo metafísico somos los humanos.

El tiempo en el mundo humano nos permite dimensionar la "fugacidad" de la vida y apreciar lo insignificante que es la historia humana con respecto a la historia universal. Sin embargo, el tiempo también sirve como una estructura mental que organiza cronológicamente eventos que nos han pasado y también constituye la base de la experimentación de ciertas emociones "retrospectivas" (como el remordimiento) o "prospectivas" (como la ansiedad). Está claro que el tiempo además de ser una propiedad objetiva, es una construcción fenomenológica.

Ahora que he desarrollado (parcialmente) los conceptos de "hoy" y "tiempo", puedo pasar al "mañana". El "mañana" es en magnitud equitativo al "hoy", su diferencia radical está en la "distancia" que tiene respecto al punto eje (el "yo" presente). Sin embargo, a pesar de esta naturaleza tan simple... el "mañana "es una palabra con una capacidad para generar distintas sensaciones en cada persona. Es un concepto que encapsulado por distintas visiones.

Una visión muy recurrente es la que proyecta al "mañana" de forma esperanzadora. Parece que hay una "idiosincracia" en torno al concepto, como una especie de susurro espiritual que dice "la lluvia de hoy se detendrá mañana". Esta tendencia no me gusta, ya que además de ser bastante tendenciosa... de antemano, no soy un alma muy ensoñadora u optimista. 

Por otro lado, está la contraparte de la visión anterior... la "ominosa"; la cual básicamente sostiene que cualquier indicio próximo de mejora no es más que un espejismo... y que todo tiende a converger para peor. Sin embargo, esta panorámica pesimista peca de lo mismo que la anterior, es demasiado sesgada y tendenciosa.

Y por último lugar... para ustedes... mis queridas personas aburridas... está el paradigma "ambivalente", el más "imparcial" dentro de la parcialidad. Sin embargo, creo que es el más "terrorífico" en cierto sentido; déjame explicarme... si vemos al "mañana" como ambivalente, es decir, como un "futuro" en el que pueden pasar tanto cosas malas como buenas (sé que apelar a las "vicisitudes" es polarizar la cuestión pero me resulta más conveniente para explicarme), uno puede descubrir que el "mañana" es incierto... y es precisamente por eso que da tanto miedo, ya que las probabilidades se bifurcan y no hay algo "uniforme" y tranquilizador. Sin embargo, donde irónicamente uno más belleza puede percibir es precisamente en este último paradigma ya que después de todo, es gracias a que el "devenir" está incompleto (mejor dicho, nos es "desconocido") que tiene valor nuestro "presente". Analógicamente hablando: "es la incerteza en cuanto a los objetos la que hace que seguir midiendo sea un acto valioso".

Sin embargo, destaco que todo esto es obviología, ¿ok? Todo esto es muy lógico y poco desafiante, sin embargo, estoy simplemente sentando las base para luego ir a mi "transgresión". Soy un constructor piromaníaco... me encanta incendiar mis propias creaciones :)

Pero en fin... ahora llamaré a mi waifu ficticia llamada "Retoru-chan" (la cual es una encarnación conceptual de la retórica).

Retoru-chan: "Hikofu, ¿qué tipos de paradigmas del "mañana" has logrado apreciar?"
Yo: "Vislumbré tres paradigmas... uno optimista, uno pesimista y uno intermedio"
Retoru-chan: "¿Cómo que uno intermedio? Sos un tibio de mierda"
Yo: "No es una cuestión de tibieza... simplemente es el paradigma más prudente"
Retoru-chan: "Ajá, como digas. En fin, se me vino a la cabeza un cuarto paradigma. ¿Tenés curiosidad?
Yo: "Sí, me interesa, contame (aunque me interesa más que me muestres tus panties así me haces un PARADICK)."
Retoru-chan: "¿Te has puesto a pensar en las personas que "no tienen un mañana"? Aquellas a las que seguir viviendo se les hizo tan dificultoso que abandonaron el acto de idealizar el devenir"
Yo: "Esa es una pregunta repudiablemente retórica... y en realidad lo que mencionas vos sería una especie de "paradigma nulo"... pero bueno, entiendo tu punto"
Retoru-chan: "Ajá. Ah, y que te quede claro, por canchero no te mostraré mis panties :c"
Yo: "¡¿LEÍSTE MIS PENSAMIENTOS?!"
Retoru-chan: "Eso es imposible, simplemente fue mi intuición femenina, no puedo leer mentes. Pero esto es hilarante, ¡terminaste usando una figura retórica! ¡¿QUIÉN ES EL RETÓRICO AHORA?! MUAJAJA :D

En fin, al margen del asunto de las panties, Retoru-chan acaba de introducir la cuestión central de mi divagación: la vida cuando el "mañana" pierde valor.

Las personas que han tomado la decisión de ignorar el "mañana" son pocas. Las personas idiotas normalmente argumentan que la resignación existencial o la angustia no son más que fenómenos pasajeros o momentáneos, pero estos comentarios no son más que excremento que pormenoriza el dolor crónico que padecen ciertas personas; además de ser un comentario soso, también está lleno de "insensibilidad". Pero en fin, yendo al punto... ¿cómo se puede caracterizar a las personas que (retóricamente) "carecen del mañana"?

El síntoma elemental es "falta de voluntad". Cuando pierdes la voluntad y tu sistema deja de responder a las distintas situaciones con la energía adecuada, te vas derrumbando poco a poco. Son como "computadoras" que tienen la "barra de tareas" al mínimo... apenas se diferencian de una computadora apagada. No hay que confundirlos con aquellas personas que siguen "subsistiendo" en el día a día ya que ellos son "computadoras funcionales"... aunque obviamente no están exentos de "inconvenientes" ya que también padecen de dificultades o problemas. Todos los seres humanos podemos tener inconvenientes en nuestro "hardware" o "software", pero son dificultades inherentes a la condición de "estar enchufados a la electricidad"... sin embargo, reitero, hay que saber diferenciar la circunstancia en la que el "mañana se ha perdido" con aquella en la que el "hoy es complicado".

Pero... es curioso. Las personas "sin mañana" siguen viviendo... incluso si olvidaron el "mañana", residen en un "marco temporal" en el que el "hoy" sigue teniendo un día siguiente. Creo que la explicación a esto es bastante simple... en la mayoría de casos no hay suficientes motivos para morir. Se puede decir que son personas que habitan un piso superior al de los suicidas. Para esquematizar mi punto, extrapolaré (a medias) la "Ley de tricolomía" al asunto:
Vida > Muerte → Personas con "mañana"
Vida (?) Muerte → Personas sin "mañana"
Vida < Muerte → Suicidas

En esta divagación no quiero abordar a los del último grupo; me estoy concentrando exclusivamente en el segundo grupo...  el grupo más enrevesado.

No puedo negar la ironía de que la parte de "sin mañana" insinúa sútilmente que sí hay "presente" para ellos. Pero lo gracioso es que incluso si se puede disfrutar del "hoy", somos más existencias de "hacia" que "durante". Los seres humanos técnicamente jamás vivimos en el "presente", nuestros cerebros están diseñados para pensar en el "siguiente instante"... que una persona logre anular su "sentido de supervivencia" (el de la prospección) lo hace tanto un organismo superior e inferior a la vez. La indiferencia, dejar de esquematizar y la mentalidad nihilista son cosas que te alejan de los "desafíos" de la vida, sin embargo, te priva en gran medida de las sensaciones de subida o bajada (las cual "enriquecen" la existencia). Sin embargo, rigurosamente hablando, jamás se alcanza la "indiferencia absoluta" ya que independientemente de cuan derrumbadas estén las personas "sin mañana", siguen viviendo, ergo, son vulnerables a los estimulos. De alguna forma se puede decir que la "no elección" es una "elección"... de esta forma, si hago más estricta la analogía, las personas "sin mañana" viven en un "hacia donde fuera" más que "hacia allí" (ese "allí" es determinado por nuestra voluntad).

Así que excluyendo los casos donde la "voluntad" está reprimida, cualquier persona que sigue viva técnicamente está dando un "tácito acuerdo" a su condición de organismo vivo. Entre los dos estados posibles (vida/muerte), un individuo al excluir uno está quedándose con otro. Así que se puede decir que en (casi) cualquier organismo que está viviendo, en un "mínimo grado", hay una predilección a la vida. Y una vez uno entiende esto, puede saltar a lo que yo "sospecho" que es la génesis real del asunto: el colapso.

"Colapso" es una palabra graciosa, ya que me permite remontarme al tema del "tiempo". Solamente existen los colapsos si hay un marco temporal (las transformaciones son fenómenos temporales). El "colapso" aparece cuando la "estabilidad" se corrompe... en el contexto de la vida humana, se puede traducir a la pérdida de un ser amado, la aparición de una enfermedad, el dolor provocado por una carencia... en fin, son muchas las manifestaciones que terminan generando que uno ya no pueda "sobrellevar" el día a día... el problema no radica en que perdieron unas "piezas" de su rompecabezas, sino que perdieron alguna pieza que le daba sentido a todo. De esta forma, en esa "incompletitud", las personas abandonaron la búsqueda de la "belleza"... renunciaron al humano acto de "romantizar".

Muchos seres humanos "romantizan" ciertas cosas. Es casi imposible no hacerlo. La romantización se basa en esencia en "embellecer" algo, la conversión de lo "soso" en "sublime". Y creo que todos los seres humanos que poseen un "mañana" pueden calibrar la belleza a su alrededor... simplemente hay cosas con "resplandor" y cosas "apagadas". En palabras sencillas, en el mundo hay "belleza" que quieres seguir viendo o descubrir en "tu mañana"... Sin embargo, en contraposición, están las personas que perdieron (retóricamente) el "mañana" y tienen roto el "calibrador"... que no encuentran nada intrigante o bello que experimentar en el devenir (a pesar de ser criaturas del "devenir").

Así, el "mañana", soso y sin belleza, es sobreescrito por la palabra "día próximo" y toda la rutina se vuelve una concatenación amorfa de días, y vacía de significado real. Sin embargo, el ser humano es increíble porque, ya sea por inercia o por miedo a la muerte... sigue viviendo. Es contradictorio perpetrar un acto sin significado... sin embargo, es precisamente mediante este punto que haré la pregunta clave de: ¿realmente es un "acto vacío" o quizás, en el fondo, es una forma de vida "similar" a la de aquellos con mañana? Explicaré esta incógnita apelando a una analogía biológica.

El cuerpo humano posee dos sistemas nerviosos principales. El primero es el "simpático", el cual prepara al cuerpo para situaciones de emergencia... pero por otro lado, está el "parasimpático", el cual busca regular al cuerpo mediante la relajación y el reposo. Un ejemplo en donde se aprecia la dicotomía es cuando se trata de la "frecuencia cardíaca"... el sistema simpático la aumenta y el parasimpático la disminuye. ¿Podés inferir a dónde quiero llegar?

Mi idea es que lo que desde afuera se ve como "nula voluntad" o "estar muerto en vida", es en el fondo, otra forma de "vivir". Quizás no se trata de que esa persona se derrumbó para siempre... simplemente su cuerpo está funcionando como el sistema parasimpático; esa persona solamente está sobrellevando todo con una "homeostasis" distinta. De esta forma, se puede decir que el "subtexto" de la "vida estática" de la gente "sin mañana" es no es más ni menos que pura supervivencia... aunque parezca vacío por fuera, sigue siendo un intento agrío de seguir viviendo... y sigue reflejando la voluntad de oponerse a la deserción total; así que se puede decir que, en cierto sentido, todos los seres humanos, nos dirigimos a la "misma dirección". Más allá de la presencia o no de significado, seguimos perpetrando el mismo acto.

Cuando reflexiono sobre esto, uno de los conceptos que se me viene a la cabeza ahora es el de la "vectorialidad"; la cual es una cualidad que para mí define a todos los seres humanos. De la misma forma que los vectores, todos poseemos una dirección y sentido además de un simple módulo. Pienso que todos las personas poseemos la misma dirección (nuestra "felicidad" o la realización de un ideal de vida), sin embargo, la diferencia radica en nuestras "líneas de acción". En física, dos vectores con la misma intensidad, dirección y sentido, pero con diferentes líneas de acción, pueden afectar de forma distinta la rotación o equilibrio de un sistema. Pero incluso si se pierde algo elemental como el "equilibrio", la "esencia" sigue siendo la misma.

Sé que lo que he hecho hasta este punto no es más que reflexionar, esta es una "problemática" en la que no hay ninguna "solución" ya que no se trata de un "problema" a resolver como tal... Pero es triste, ya que cuando se trata de "apoyar" a las personas "sin mañana", es casi imposible no emitir palabras que resulten vacías. Los consuelos no penetran en el escenario que agobia al otro. Intentamos "alumbrar" la habitación oscura pensando que lo solucionaremos, cuando no nos damos cuenta que la persona simplemente decidió cerrar los ojos hace tiempo.

¿Te has topado alguna vez con "persona sin mañana"? ¿O quizás vos mismo has sido o sos una "persona sin mañana"? Sea cual fuese el caso, sabes que es complicado. Puede ser que hayas creído que no había esperanza, es lógico. La vida se pausó y todo sigue avanzado. Pero aunque no encuentres consuelo en nada de lo que te rodea, creo que está bien que infles tu pecho de orgullo y reconozcas que a tus modos sigues estando "aquí". Ni vos ni nadie sabe cuándo será el día en el "mañana" comience a ser una palabra linda (después de todo, en el fondo todos añoramos ese paradigma resplandeciente). Es doloroso crecer y salir de la niñez donde a veces uno se lamentaba de la cortitud del hoy y deseaba alegremente el "mañana"; pero ahora estás aquí, sin garantía de poder recobrar ese tipo de días. Pero, a pesar de todo, me gustaría que creyeras en el いつか, una palabra que simplemente significa "algún día"... irónicamente es una palabra muy "inexacta" pero es la más exacta para los seres humanos que siguen estancados.

Al margen de si eres "alguien con mañana" o "sin mañana", si has seguido mi reflexión hasta aquí, creo que estarás de acuerdo conmigo en que todos, en nuestros respectivos modos, estamos viviendo y buscando llegar al "siguiente día", así que por favor, sea quien sea que fueras, no desmerites el haber llegado hasta aquí. No lo tomes como motivación, no soy partidario de ponerse feliz con el hecho de estar vivo o ver la vida como un milagro; este mundo es bastante apático a toda tu circunstancia, sea que estés anhelando o ignorando el "mañana", puedes ser despojado del privilegio por cualquier evento. Quizás nuestro problema viene de que la humanidad busca ser una especie diferente oponiéndose al carácter indiferente del universo.

Quisiera creer que todos los humanos, de forma universal, hemos visto alguna vez algo de "valor" en algún lugar. Incluso todos aquellos que fueron "despojados" de la proyección llamada "mañana", están buscando recrear una sensación igual o similar a la que alguna vez sintieron, pero es doloroso, porque parece que desapareció, y ya es inaccesible. Y nuestra relación con el "mañana", se hace totalmente agría... muy disfuncional... pero  es irónico si uno lo analiza... todos los seres humanos estamos "sometidos" a una pluralidad extensa de relaciones con el exterior, desde las interacciones metabólicas hasta los intercambios endócrinos, todo constituye un amalgama de funciones terrenales y carentes de una pigricia de poesía; sin embargo, entre todo ese sistema sofisticadamente mundano, mediante la retórica aterciopelada por siglos de humanismo, podemos darnos el lujo de tener un "amor no correspondido" con el "mañana". Después de todo, el "mañana" es una de las ambivalencias más grandes que hay, nos inhibe de la fugacidad del hoy pero nos provee esa capacidad de "esperar". Aunque bueno, quizás el mañana no es más que un diagrama mental que nos hace procrastinar nuestra felicidad instantánea en pos de la longevidad (el glorioso instinto de supervivencia :p), lo cual tampoco está mal en sí...

Pero al final del día, ya sea que suframos por la yuxtaposición del "bello ayer" con el "doloroso hoy", o que nos lamentemos por un presente "insignificante" o que nos deprimamos por un "mañana que no tiene nada que entregarnos", creo que si logramos mirar periféricamente nuestras vidas, podemos vislumbrar cosas "bellas". Pero es gracioso, negando la eternidad conseguimos la "belleza" (la cual solo puede existir a nivel local), pero pagamos el costo de descubrir cosas de valor y tener que perderlas. Pero estoy seguro que entre el larguísimo cúmulo de imágenes que constituye tu largometraje llamado "vida", residen fotogramas que aprecias. Si miras tu vida escalarmente, estoy seguro que el porcentaje de eventos buenos te decepcionará, sin embargo, si logras apreciar la torpe causalidad que rigió todos tus eventos, encontrarás siempre lo mismo: un ser humano perpetrando un "ideal". El ideal mutará conforme crezcas y estará desincronizado con tu realidad la mayor parte del tiempo y sufrirás por ello... pero está bien, la "biyectividad" no es lo que conmueva de verdad al corazón. En el fondo, no quieres atrapar la zanahoria... 

¡Mi cuenta en hundohumano.com jamás estuvo sincronizada al correo electrónico de felicidad@gmail.com! ¿Cuándo lograré esa preciada sincronización? Todo es culpa de la retórica, de la humanidad y de las cosas lindas. Pero no importa, sigamos procrastinando la resurrección de los días felices, anhelemos ese いつか.

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